Es amor. Es esperanza. Es fe.
Es alegría.
Es principio de Redención.
Es una etapa de nuestra historia de Salvación.
Es encuentro con Cristo, Niño.
Es conversión y renovación.
Es paz interior.
Es vida nueva.
Es camino que se abre para el tiempo
y para la eternidad.
Es verdad que se alimenta del Amor.
Es vida que fructifica y madura,
sin dejar de nacer siempre.
Dios creó el firmamento
el mundo...la inmensidad
y viendo nuestro sufrimiento
¡Nos dio a su Hijo en Navidad!
El hombre vivía en tormento
andaba lejos de la verdad
pero desde ese momento
empieza a ver la claridad.
Navidad es el tesoro
del cristiano espiritual
donde aviva sus promesas.
Navidad es el coro
de trompetas de cristal
con que alaban las almas ilesas.
La olvidada campana de la estrella
toca la hora del Amor, y el viento
dispersa en las tinieblas el lamento
de los cautivos y la Paz lo sella.
Porque eres Madre, siendo aún Doncella,
y el río de tu leche es ya sustento;
porque duerme el Señor bajo tu aliento,
heno de tu campiña en la gamella:
En la Noche del Tiempo renacido,
incapaz de decir tu dulce nombre
la Palabra del Padre hecha vagido;
capullo de las fajas y del sueño,
tembloroso y mortal capullo de hombre
¡nuestro hermano mayor y el más pequeño!
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Jesús, el dulce, viene...
Las noches huelen a romero...
¡Oh, qué pureza tiene
la luna en el sendero!
Palacios, catedrales,
tienden la luz de sus cristales
insomnes en la sombra dura y fría...
Mas la celeste melodía
suena fuera...
Celeste primavera
que la nieve, al pasar, blanda, deshace,
y deja atrás eterna calma...
¡Señor del cielo, nace
esta vez en mi alma!
Ya que era llegado el tiempo
en que de nacer había,
así como desposado
de su tálamo salía,
abrazado con su esposa,
que en sus brazos la traía,
al cual la graciosa Madre
en su pesebre ponía,
entre unos animales
que a la sazón allí había,
los hombres decían cantares,
los ángeles melodía,
festejando el desposorio
que entre tales dos había,
pero Dios en el pesebre
allí lloraba y gemía,
que eran joyas que la esposa
al desposorio traía,
y la Madre estaba en pasmo
de que tal trueque veía:
el llanto del hombre en Dios,
y en el hombre la alegría,
lo cual del uno y del otro
tan ajeno ser solía.
Han cambiado los deseos,
Ha cambiado navidad,
Han cambiado los tiempos,
También la sociedad.
Ha cambiado la vida,
No lo puedo discutir,
Más navidad querida,
Vuelve a relucir.
Ahora solo escucho
"¡Cómo compro estos regalos!"
No se acerca ni por mucho
A "Es tiempo para amarlos."
Olvida los regalos,
Querida navidad,
El espíritu danos,
Regresa la amistad.
Colaboración de Mariana Durán
México
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